Creamos comunidad educativa con los talleres que desde el Departamento de Orientación se ofrecen a las familias del Colegio.

El martes, 28 de noviembre, tuvimos una nueva sesión del programa de formación para familias. Recibimos a Pepe, educador social del Ayuntamiento de Zaragoza en la Casa de la Mujer. Nos explicó el programa que llevan a cabo “El amor es otra cosa”, en el que trabaja para educar en la igualdad con el fin de prevenir la violencia de género.

Aprendimos que la violencia de género cambia su cara según como nos acercamos a ella, qué sabemos de ella, si la vemos cuando empieza o tras varios años… Analizamos la realidad que vivimos hoy, cómo hemos llegado hasta aquí construyendo la sociedad desde una perspectiva principalmente masculina, y a día de hoy, a pesar de algunos cambios, seguimos viviendo en una sociedad en la que las tareas de la mujer siguen siendo menos valoradas que las mismas tareas realizadas por los hombres.

Queda evidenciado que todos estamos en contra de cualquier tipo de violencia, pero en el caso de violencia de género, el problema procede de la desigualdad entre hombres y mujeres. Cuando hablamos de educación, es importante reflexionar sobre los que decimos a los niños, si les permitimos hacer las mismas actividades sean niños y niñas, si les dejamos salir hasta las mismas horas o les permitimos asumir los mismos riesgos.

En Zaragoza, en edades adolescentes 1 de cada 10 chicas ha sufrido maltrato y un 13% de los chicos han ejercido maltrato de algún tipo sobre alguna chica con la que han estado saliendo o han salido. El miedo a perder la pareja en ocasiones es la razón para seguir viviendo situaciones que no son aceptables.
En la educación de nuestros hijos, los padres somos los principales responsables, pero no somos los únicos, tenemos una sociedad que también forma parte de la educación de nuestros hijos y en la que se trasladan valores de forma continuada que no siempre son válidos y a los que debemos estar alerta.

Educar para evitar las desigualdades cotidianas: transmitir normas, valores y actitudes igualitarias, ampliar los roles y expectativas posibles para hombres y mujeres y desmitificar las relaciones de pareja. Establecer los mismos derechos y obligaciones, repartir de forma justa y equilibrada las tareas domésticas entre la familia, enseñar a resolver conflictos mediante el diálogo, no usar ni permitir la violencia en las relaciones personales, usar el femenino en el lenguaje, no usar frases que favorezcan los estereotipos.

La violencia de género no es solo un grito o un golpe, es también una forma de entender la relación, donde el mismo silencio puede convertirse en un castigo por alguna acción llevada a cabo.
En la charla, Pepe nos dio estrategias y pautas sobre cómo ayudar a alguien que está sufriendo un maltrato de género, y recomendó la lectura de este libro Por qué hay que hablar del feminismo, Chimamanda.


MARÍA TORRECILLA, ORIENTADORA DE INFANTIL Y PRIMARIA.

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