El Club de Montaña del Colegio Juan de Lanuza ha reunido a 74 participantes en una jornada de senderismo por el entorno de Panticosa. Alumnado, familias y profesorado compartieron una salida al Pirineo aragonés que combinó actividad física, naturaleza y convivencia.
La excursión comenzó con un cambio de planes debido a las fuertes heladas previstas en el recorrido original. Por motivos de seguridad, la organización decidió modificar el itinerario y trasladar la actividad a Panticosa. De esta manera, el grupo pudo disfrutar de una jornada de montaña adaptada a las condiciones meteorológicas.
Tres rutas para disfrutar de la montaña a diferentes ritmos
La organización preparó tres rutas adaptadas a las diferentes edades y niveles de experiencia de los participantes. Así, tanto los senderistas más jóvenes como los montañeros habituales pudieron disfrutar del recorrido a su propio ritmo.
El grupo con mayor experiencia alcanzó Punta Cucuraza, desde donde pudo contemplar las vistas del Pirineo. Mientras tanto, los otros dos grupos recorrieron diferentes senderos y zonas del valle de Panticosa, disfrutando del paisaje y de la actividad al aire libre.
Además de la práctica deportiva, la excursión permitió desarrollar la autonomía, la capacidad de adaptación y el respeto por el entorno natural. Asimismo, el cambio de itinerario puso de manifiesto la importancia de planificar las actividades de montaña teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas.
Una experiencia de convivencia para toda la comunidad educativa
Las salidas del Club de Montaña ofrecen un espacio de encuentro entre estudiantes, familias y docentes fuera del entorno habitual de las aulas. A través del senderismo, los participantes comparten experiencias, conversaciones y momentos de colaboración.
En esta ocasión, 74 personas de diferentes edades disfrutaron de una actividad que combina deporte, naturaleza y convivencia. Además, la organización en grupos permitió que cada participante encontrara una ruta adecuada a sus posibilidades.
Estas experiencias forman parte de nuestra manera de entender la educación como un proceso que también se desarrolla fuera del colegio. El contacto con la naturaleza, la actividad física y las relaciones personales contribuyen al bienestar y al desarrollo integral del alumnado.
Gracias a todas las familias, estudiantes y docentes que participaron en esta salida. Una jornada que demuestra cómo compartir el camino también es una oportunidad para aprender y fortalecer nuestra comunidad educativa.


