Cargando The art of education
Método Lanuza · Multilingüismo

CLIL/AICLE

Aprender idiomas mientras descubrimos, investigamos y comprendemos el mundo.

El aprendizaje de idiomas va mucho más allá de las clases de lengua. Desde Infantil hasta Bachillerato, el alumnado aprende contenidos en inglés, francés y alemán, incorporando las lenguas extranjeras como parte natural de su experiencia educativa.

Alumnado trabajando en una actividad de metodología AICLE en el aula

Aprender una lengua deja de ser únicamente un objetivo para convertirse también en un medio para pensar.

A través de la metodología AICLE, el idioma se convierte en una herramienta para comprender, investigar y comunicar conocimientos en distintas áreas del currículo. De este modo, los estudiantes utilizan las lenguas extranjeras en situaciones de aprendizaje reales, relacionando el desarrollo lingüístico con los contenidos que trabajan en el aula.

Además, este enfoque permite que el uso del idioma evolucione de forma progresiva a lo largo de las distintas etapas. El alumnado amplía su vocabulario, mejora su capacidad de comunicación y aprende a desenvolverse con mayor autonomía en contextos académicos cada vez más complejos.

La metodología AICLE favorece así una competencia lingüística profunda y real. Aprender una lengua deja de ser únicamente un objetivo para convertirse también en un medio para pensar, razonar, investigar y crear. Esta integración prepara a nuestros alumnos para comunicarse con confianza y desenvolverse en entornos académicos y profesionales internacionales.

Cómo lo hacemos

Cinco claves de nuestra metodología AICLE

Inmersión

Desde los primeros años hasta la etapa preuniversitaria, los alumnos cursan múltiples asignaturas troncales y complementarias (como Historia, Biología o Arte) impartidas íntegramente en inglés.
El alumnado opta por el aprendizaje de una 2ª lengua extranjera (francés o alemán) en 1º Primaria. En la ESO, damos un paso más allá, la asignatura de Valores se imparte en francés o alemán, reforzando la segunda lengua extranjera en un contexto de reflexión ética y social.
Al usar el idioma para aprender otras materias, se fomenta la naturalidad, la fluidez y la capacidad de desenvolverse en contextos académicos complejos.
Esta metodología estimula la flexibilidad mental, permitiendo a los estudiantes cambiar de código lingüístico con agilidad y pensar directamente en el idioma extranjero.
Al finalizar Bachillerato, nuestros alumnos no solo dominan el idioma, sino que poseen el vocabulario técnico y académico necesario para estudios universitarios internacionales.