El alumnado del Colegio Juan de Lanuza ha disfrutado de una semana de convivencia y aprendizaje en Canfranc, en pleno Pirineo aragonés. A lo largo de esta experiencia, los estudiantes han participado en actividades de exploración de la naturaleza, talleres creativos y propuestas de convivencia que fomentan la autonomía personal y el trabajo en equipo.
La estancia ha permitido trasladar el aprendizaje fuera del aula y descubrir el entorno mediante la observación directa. Además, las actividades han favorecido el desarrollo de habilidades personales y sociales en un contexto diferente al habitual.
Descubrir la naturaleza y el paisaje del Pirineo
Durante las caminatas por el entorno de Canfranc, el alumnado descubrió cómo parte del paisaje ha sido transformado por la intervención humana para prevenir desprendimientos y mejorar la seguridad de la zona.
Asimismo, los estudiantes aprendieron a reconocer diferentes especies autóctonas de flora y fauna. Para registrar sus descubrimientos, utilizaron un cuaderno de campo en el que recogieron observaciones sobre los elementos naturales que encontraron durante los recorridos.
La experiencia continuó en el aula Sargantana, donde, acompañados por Unai, profundizaron en el conocimiento de insectos, reptiles y aves rapaces. A través de esta actividad, descubrieron algunas de sus características y las adaptaciones que les permiten vivir en el entorno pirenaico.
Además, participaron en talleres creativos utilizando elementos naturales como piedras, palos, lana y piñas. Estas propuestas les permitieron experimentar con diferentes materiales y desarrollar su imaginación a partir de los recursos del entorno.
Convivencia y autonomía más allá del aula
La semana en Canfranc también ofreció numerosas oportunidades para trabajar la autonomía personal y la responsabilidad compartida. Los estudiantes participaron en tareas cotidianas como poner y recoger la mesa y mantener ordenadas sus habitaciones, aprendiendo a colaborar en la organización de la vida en grupo.
Por otro lado, las actividades nocturnas se convirtieron en momentos especiales de convivencia. Entre ellas destacaron los juegos en equipo, una caminata nocturna y una representación teatral centrada en el respeto por el medio ambiente.
Estas experiencias permitieron reforzar las relaciones entre compañeros y desarrollar habilidades como la cooperación, la comunicación y la capacidad de adaptación. Asimismo, el contacto con la naturaleza favoreció la reflexión sobre la importancia de conocer y cuidar nuestro entorno.
En el Colegio Juan de Lanuza entendemos que la educación también se construye a través de las experiencias compartidas. Por ello, las actividades fuera del aula permiten conectar los conocimientos con situaciones reales y contribuir al desarrollo integral del alumnado.
La estancia en Canfranc ha sido una oportunidad para aprender haciendo, convivir y crecer en autonomía, descubriendo que cada experiencia puede convertirse en una nueva forma de aprendizaje.


